La ley de CAA es una necesidad urgente para miles de personas que dependen de la Comunicación Aumentativa y Alternativa para expresarse. Iván Davidovich impulsa una campaña nacional para que la comunicación sea un derecho y no un privilegio, visibilizando la importancia de contar con apoyos reales, tecnología accesible y políticas públicas que reconozcan todas las formas de hablar.
Ley de CAA: por qué es urgente
La falta de una ley de CAA deja en silencio a quienes no pueden usar el habla tradicional. Sin un marco legal, el acceso a tableros, dispositivos y apoyos queda librado a la suerte, a los recursos económicos y a la voluntad de instituciones aisladas.
En este contexto, la voz de Iván se volvió especialmente relevante. El joven de 22 años que cruzó a Alberto Fernández con un video viral en lo más duro de la pandemia apuesta hoy por una mayor inclusión, usando su historia y su plataforma para impulsar transformaciones profundas.
Qué propone la ley de CAA que defiende Iván
La propuesta busca integrar la Comunicación Aumentativa y Alternativa en ámbitos clave como salud, educación y vida comunitaria. Entre sus puntos se destacan:
- Acceso garantizado a herramientas y dispositivos de CAA.
- Formación de profesionales en comunicación accesible.
- Implementación de tableros, apoyos y señalética accesible en espacios públicos.
- Políticas que reconozcan la diversidad comunicacional desde el nacimiento.
Una ley de CAA permitiría que ninguna persona vuelva a quedar afuera por falta de palabras audibles.
Impacto de una ley de CAA en inclusión y autonomía
Reconocer la CAA como derecho transforma vidas. Abre puertas a la educación, al trabajo, a la participación social y al ejercicio pleno de la ciudadanía. También derriba prejuicios históricos sobre quién “puede” o “no puede” comunicarse.
La campaña liderada por Iván muestra justamente eso: comunicar es existir, decidir, ser parte. Y para que eso sea posible, el Estado debe garantizar accesibilidad desde el inicio.
Cómo sumarse a la campaña por la ley de CAA
La campaña invita a difundir, involucrarse y multiplicar el mensaje. Cada persona puede contribuir: compartiendo información, acompañando la iniciativa o abriendo conversaciones sobre accesibilidad comunicacional.
La ley de CAA no es solo una política pública: es una deuda social con quienes llevan años comunicándose sin ser plenamente escuchados.


